La interacción del público y la crítica al endeudamiento fueron los tópicos de la concluyente performance “La Tarjeta” | Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
La interacción del público y la crítica al endeudamiento fueron los tópicos de la concluyente performance “La Tarjeta”

Con “La tarjeta” cerramos el ciclo de performance que la artista Janet Toro desarrolló entre los meses de octubre y noviembre, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. En esta jornada, donde el público esperó puntualmente la última muestra que dio término a la serie “In Situ”, destacó la evidente crítica al sistema financiero, apuntando al método de la banca como dependencia social. La artista manifestó su perspectiva, utilizando a la tarjeta de crédito como el objeto opresor que nutre al sistema económico en que vivimos.

La escena comienza con Janet arriba de una alfombra roja, siendo arrastrada por un asistente, quien la desplaza hacia el centro de la explanada del museo. Vestida de blanco, con los ojos permanentemente cerrados, la performer persiste atada con lana que rodea su cuerpo y la inmoviliza por completo, entre medio de la amarras, se entrelazaban tarjetas de crédito en más de once puntos de su cuerpo, tarjetas que se perforaban por las lanas, tapaban su rostro; su torso y extremidades.

En medio del tumulto de asistentes expectantes, destacó una manta de dos metros que contenía tres tijeras y tres madejas de lana negra, que invitaban al público a intervenir directamente con la obra. Las opciones fueron dos; cortar y desatar a la artista de la petrificación que sugiere estar atado, o liberarla de aquel tormento claustrofóbico, forzado por ella misma: una reseña de lo que implica involucrarse con el plástico crediticio.

En un gesto simbólico, los asistentes que intervinieron en la obra, redimieron a la artista de las ataduras que otorga el sistema financiero. Eran las 19:12 horas y en menos de cinco minutos la performance habría concluido, pues nadie optó por seguir atando.

Una vez finalizada la muestra, Janet se acerca al público, para contestar las inquietudes de los espectadores, quienes afectuosamente se acercaron a saludar y entregar flores de cortesía. La artista hace un resumen breve de lo que fueron sus obras, comentando que con “El velorio” rechazó la impunidad en un ritual simbólico, en “Distopía” comenta la promoción a la construcción de espacios ínfimos para habitar, originando el hacinamiento inhumano. Concluyendo con una observación de su última performance “Somos económicamente dependientes de este sistema, que es uno de los mayores daños al ser humano: el daño económico”.

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