Lumi Videla: 41 años de un horroroso asesinato | Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Lumi Videla: 41 años de un horroroso asesinato

Recordamos a Lumi Videla Moya, joven mirista asesinada en dictadura a manos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) quienes es un acto brutal y cobarde, arrojaron su cuerpo en el patio de la Embajada Italiana, con la intención de delimitar y opacar la generosa función que éste organismo extranjero ejercía en nuestro país.

Lumi tenía 17 años cuando comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de Chile y una vez egresada de ésta carrera, continuó instruyéndose en Sociología, en la misma casa de estudios. A los 22 fue madre de Dagoberto, y en paralelo militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Tenía 26 años al momento de su detención, el 21 de septiembre de 1974 mientras transitaba en Gran Avenida con Departamental. Luego de su arresto, fue trasladada al centro de detención ubicado en José Domingo Cañas, un día después llegó su esposo, Sergio Pérez Molina, quien hasta hoy figura como detenido desaparecido. Es en el mismo recinto donde la joven pareja fue brutalmente torturada con el objetivo de entregar información sobre el paradero de Miguel Enríquez, secretario del MIR, y donde finalmente el cuerpo de Lumi no resiste las heridas en una sesión de tortura, que ya se perpetraban por más de 40 días, muriendo a causa del tormento, el 3 de noviembre de 1974.

Consecutivamente a su muerte, el cuerpo de Videla fue arrojado a un jardín interior de la Embajada de Italia por la DINA, procurando los agentes de éste órgano represivo hacer parecer este crimen como ocurrido dentro de la embajada y con ello crear un fuerte aprieto extranjero que obligara a cerrar uno de los pocos lugares que prestaba auxilio a los perseguidos. Piero de Massi el primer secretario de la embajada, era el cientista político que hasta aquel momento llevaba los trámites de la embajada, y acogía a más de 250 personas, entre chilenos y extranjeros perseguidos políticos en busca de un espacio donde escudarse. Solidariamente y en un gesto de respeto por los derechos humanos, Massi se encargó de recibir a los refugiados, y gastar dinero de su bolsillo para equipar habitaciones con colchones y comida.

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