“Yo no le temo a la muerte, le temo a la sinrazón…” | Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
“Yo no le temo a la muerte, le temo a la sinrazón…”

Luis Cereceda más conocido como Ángel Parra, fue criado en torno a la música y la cultura, recogiendo el legado de su madre Violeta Parra y desarrollando habilidades para los instrumentos desde pequeño. Su historia comienza a escribirse desde su nacimiento, ya que, ser hijo de una gran representante del folclore chileno, no es menor.
A medida que Ángel crece, junto a su hermana crean el dúo “Isabel y Ángel Parra” durante sus viajes en Europa acompañando a su madre, por lo que, su trayectoria se expandiría a grandes ciudades del mundo.

Debido a su cercanía y su apoyo a la Unidad Popular, su vida debió tomar un giro rotundo. Durante la mañana del 11 de septiembre, tal como cuenta él mismo,”despertó con malos augurios y un nudo en la garganta”; su mujer lo abandona y lo detienen para llevarlo al Estadio Nacional. Posteriormente es trasladado al Campo de Prisioneros Chacabuco, ubicado a 100 km de Antofagasta.

Su vida musical y personal se vio amenazado por este acontecimiento, pero su motivación fue mucho más fuerte que mantenerse sumiso ante la represión. Durante su estadía en Chacabuco, creó el Oratorio de Navidad, que montó por primera vez con el apoyo de los demás presos.

“Sin pedir perdón” (1989) es el documental de Ricardo Vicuña, que puedes encontrar en nuestro Centro de Documentación Audiovisual CEDAV, y donde se muestra el seguimiento al artista a su regreso después de 15 años de exilio en México y Francia. Una historia marcada por sus ganas de volver, de recorrer la ciudad y reencontrase con su público, el mismo que lo quiso desde su activa participación en el movimiento de la  Nueva Canción Chilena.

Luego de la muerte de Ángel Parra el 11 de marzo pasado en París, las palabras de su canción Sin pedir perdón resuenan en el aire ““Yo no le temo a la muerte, le temo a la sinrazón y ante la violencia me encomiendo a Dios. No reconoce el cobarde el crimen que cometió y ante su insolencia lo encomiendo a Dios.”

Otros contenidos que podrían ser de tu interés