meritbetmeritroyalbet girişmeritroyal betmadrid betelexusbetelexusbet giriş Museo de la Memoria lanza libro que recoge importancia histórica de las arpilleras en Chile | Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Museo de la Memoria lanza libro que recoge importancia histórica de las arpilleras en Chile

Una nueva publicación que da cuenta del importante rol que cumplieron las arpilleras durante la dictadura civil-militar chilena fue lanzada esta semana por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Se trata de un catálogo que reúne el registro de más de 240 arpilleras pertenecientes a las colecciones del Museo, institución que conserva uno de los mayores acervos de este arte textil en el mundo.

Como un taller de bordado al alero del Comité Pro Paz en Chile y que continuó con la Vicaría de la Solidaridad, así nació este tipo de arpilleras en el país. Esta técnica de bordado, de carácter comunitario y artesanal, surgió en el contexto histórico y político desencadenado tras el golpe militar de 1973 en Chile, y se convirtió, en poco tiempo, en una herramienta de denuncia social que logró trascender los campos de la censura y la represión, visibilizando las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen militar de Augusto Pinochet,  y dando cuenta de la unidad, organización y resistencia del pueblo de Chile frente a la dictadura.

Actualmente, el Museo de la Memoria conserva y resguarda cerca de 500 piezas, lo que constituye uno de los más grandes acervos de este arte textil en el mundo, y desde ahora, una muestra no menor de estos ejemplares puede ser consultado en este nuevo catálogo lanzado por la institución.

 Verónica Sánchez, encargada de conservación y restauración del Museo, comenta que el espacio “ha sido una especie de depositario oficial de arpilleras en Chile y Latinoamérica. La gente se contacta con nosotros porque sabe que acá tenemos arpilleras y creen que es el mejor lugar para dejarlas, y así nos lo han hecho saber”. 

 De esta manera, Arpilleras: Colección del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, da cuenta sobre el fenómeno artístico popular que representan estas piezas, entregando una nueva mirada que nos habla de la notable variedad de contenidos, formatos, materiales y colores que exhiben estas obras, las cuales constituyen un patrimonio material para el país que sin duda perdurará en la memoria nacional.

 Pero el trabajo del Museo con este patrimonio no se ha quedado solo en la conservación y restauración, sino que lo ha puesto al acceso público de las personas para su conocimiento, haciéndolo circular por diversas regiones de Chile,  a través de exposiciones itinerantes que han sido parte de colegios, centros culturales, universidades y diversos espacios que han buscado relevar el rol de las arpilleras en temas de derechos humanos, siendo la única colección de la institución que ha viajado de Arica a Puerto Williams.

 Los allanamientos en poblaciones, el trabajo de las ollas comunes, la inmolación de Sebastián Acevedo, La Moneda en llamas, las demandas por verdad y justicia, los campos de prisioneros, la tortura. Todo quedó plasmado en estas telas. El arte de bordar fue una actividad muy propia y representativa de la época, que inicialmente quedaba en manos de madres, hermanas e hijas de personas detenidas desaparecidas, presas y ejecutadas políticas, quienes hilaban sus preocupaciones, inquietudes y esperanzas. Con el tiempo se sumaron otras mujeres que frente a la cesantía, el hambre y la pobreza se reunían en talleres a nivel poblacional.

 Las arpilleras, embriagadas de colores, texturas y mensajes políticos salieron del país muchas veces ocultas, ya que eran vistas por la dictadura como objetos de propaganda en contra del régimen pinochetista, llegando a ser llamadas incluso como “tapices difamatorios”. A pesar de ello fueron conocidas en diversos países del mundo, transmitiendo los dolores, luchas y vivencias del período dictatorial en Chile. Junto con esto fueron una herramienta de sobrevivencia, un medio para expresar lo vivido y también para aportar al sustento del hogar.

Al respecto, Verónica Sánchez comenta que “la mayoría de las arpilleras vienen de vuelta de un proceso de solidaridad en el exterior, ya que se constituyeron en un vehículo oficial de denuncia de lo que pasaba en el país. De esta manera, chilenos y chilenas que se encontraban exiliados en el extranjero, con el apoyo de diversas organizaciones de solidaridad, hacían ferias, se instalaban afuera de las iglesias. Eran miles las formas en que los chilenos y chilenas en el exilio y otros grupos de solidaridad se nutrieron de este material, tanto para denunciar como para generar dinero que luego era enviado a Chile como sustento económico para las familias de las tejedoras. Y la gracia es que todavía están volviendo, están apareciendo. De hecho, algunas encontradas hace dos años en Estados Unidos están prontas a llegar al Museo”.

 De esta forma, este nuevo catálogo de la colección de arpilleras del Museo de la Memoria invita a comprender y valorar un trabajo de gran valor artístico, cultural, sociológico, histórico y político realizado por mujeres de todo el país que, sobreponiéndose a todas las dificultades, logró traspasar las fronteras y hoy representa un testimonio insoslayable de una época en que la vida fue más fuerte que la muerte, convirtiéndose en uno de los más impactantes testimonios de solidaridad y fortaleza del mundo femenino en Chile.

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