meritbetmeritroyalbet girişmeritroyal betmadrid betelexusbetelexusbet giriş Recolectando experiencias y memorias para la plataforma virtual | Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Recolectando experiencias y memorias para la plataforma virtual

El equipo de asesores técnicos del Museo de la Memoria y de los ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores de El Salvador, en conjunto con el PNUD local, recorrieron diversos lugares establecidos como sitios de Memoria y museos para recolectar experiencias con el fin de facilitar la creación e implementación de una plataforma virtual que permita fortalecer la construcción social y participativa de un espacio de memoria para El Salvador.

El proyecto es una iniciativa conjunta del Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile,  a través del financiamiento de Fondo Chile.

 

El Monumento a la Memoria y la Verdad

Fue inaugurado el 6 de diciembre de 2003 y se encuentra en el interior del parque Cuscatlán, San Salvador. La construcción tuvo su origen en el informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador de 1993, como parte de las reparaciones morales a las víctimas del conflicto armado. ​Fue erigida a iniciativa del Comité Pro Monumento de las Víctimas Civiles de violaciones de Derechos Humanos que agrupaba a una decena de organizaciones no gubernamentales.

 

La masacre de San Francisco de Angulo

La “Masacre de Angulo” es la primera de los 30 crímenes de lesa humanidad registrados en el municipio de Tecoluca. En 2005 el juzgado de la localidad ordenó la exhumación de los cadáveres enterrados en una fosa común, donde encontraron los restos óseos de 30 personas entre mujeres y niños.

Según testimonios de personas sobrevivientes, el ejército realizó un operativo casa por casa en la comunidad San Francisco de Angulo y obligaron a las personas que encontraron a salir para luego asesinarlas y enterrarlas en una fosa.

 

Carlos Henríquez Consalvi, Santiago, y el Museo de la Palabra y la Imagen, MUPI.

Esta iniciativa ciudadana se dedica a la investigación, rescate, preservación y difusión del patrimonio histórico y cultural de El Salvador. Su misión es contribuir al desarrollo educativo y cultural del país mediante la conservación y difusión del patrimonio nacional, creando espacios de reflexión sobre los problemas que enfrenta la sociedad.

Firmados los Acuerdos de Paz, el 16 enero 1992 en el Castillo de Chapultepec, Ciudad de México, después de la guerra civil (1981-1992), Carlos Henríquez Consalvi, Santiago, crea el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI). Aunque su primera aparición pública es en junio de 1996, con el lanzamiento de la campaña permanente “Contra el caos de la desmemoria”, que desde ese año invita a donar o prestar algún objeto o documento con algún valor cultural, histórico o artístico.

El MUPI se ocupa en primera instancia de salvar importantes y valiosos archivos sonoros, fílmicos y audiovisuales que se encontraban en los frentes de guerra, en tatús es decir, en escondites subterráneos, o que se encontraban en México o Nicaragua; además de las grabaciones de los programas diarios de Radio Venceremos, la radio clandestina que durante 11 años de guerra civil salvadoreña transmitió desde las montañas de Morazán. Dicho material vuelve a surgir como material valioso y se convierte en el primer legado a rescatar por parte de este proyecto museográfico inusual.  Posteriormente amplía este esfuerzo hacia diversos temas sobre cultura, identidad e historia de El Salvador.

 

La memoria y la masacre de El Calabozo

En agosto de 1982, en plena guerra civil en El Salvador, la región de San Vicente –un bastión de rebeldes izquierdistas en el norte del país centroamericano- fue blanco de una fuerte ofensiva del ejército. Muchas familias decidieron huir, pero las que tenían miembros ancianos o niños intentaron esconderse en sus casas. Después de varios días de bombardeos, soldados armados atacaron la región por tierra.

En la noche del 21 de agosto, en las márgenes del río Amatitán, un punto conocido como El Calabozo, las tropas colocaron en fila a centenares de personas y dispararon a quemarropa, según el relato de los sobrevivientes. Se desconoce la cifra de personas que perdieron la vida ese día, ya que –según algunos relatos- los militares arrojaron los cuerpos al río o los destruyeron con ácido.

Pero los familiares cuentan al menos 200 desaparecidos por la masacre, incluyendo bebés y ancianos, dice el informe de @Amnistía Internacional, y cuyos responsables nunca fueron castigados por la Justicia salvadoreña.

La masacre de El Calabozo fue uno de los muchos episodios sangrientos de la guerra civil que asoló a El Salvador entre 1980 y 1992, con un saldo de 75.000 muertos y al menos 8.000 desaparecidos.

 

Óscar Arnulfo Romero, el sacerdote de los Derechos Humanos

Fue un sacerdote católico salvadoreño y el cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador (1977-1980), célebre por su prédica en defensa de los derechos humanos y por haber sido asesinado durante la celebración de la misa en la capilla del hospital Divina Providencia. La orden de su asesinato oficialmente nunca se ha confirmado.
La Cripta de Monseñor se encuentra ubicada en la parte baja de Catedral Metropolitana de San Salvador y se ha convertido en un lugar de peregrinación de todos los salvadoreños sin importar su religión.

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